Colección BBVA

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Anton van Dyck

(Amberes, 1599 – Londres, 1641)

 

 

XVII Flamenco

Pintor de historia, retratos y grabador.

Hijo de un próspero comerciante de paños y seda, se formó en su ciudad natal, en el taller de Hendrick van Balen y, posteriormente, trabajó por su cuenta algunos años antes de entrar en el estudio de Rubens, como colaborador en 1618 y, en 1620, como su principal ayudante. Pese a ser ya un artista formado, el estilo de Rubens ejerció en él profunda influencia, como se advierte en algunas obras de los primeros años, en particular en sus retratos.

En 1620 disfrutó de una breve estancia en Londres, donde trabajó en la corte de Jacobo I. Poco tiempo después, en 1621, se trasladó a Italia, y viajó por Génova, Roma, Florencia y Venecia, donde estudió la obra de Tiziano. Tras pasar un tiempo en Sicilia, volvió a Génova. Allí se consagró como el principal retratista de la aristocracia local. De composición clasicista, sus retratos muestran la riqueza de la indumentaria de los más insignes ciudadanos genoveses y la vistosa arquitectura de la ciudad.

De regreso a Amberes, se convirtió en el pintor oficial de la archiduquesa Isabel y el retratista de los miembros de su corte. Entre 1628 y 1630 se dedicó fundamentalmente a la pintura religiosa, realizando temas de gran espiritualidad, acordes con la renovación católica de la Contrarreforma y el gran fervor religioso que caracterizaba su personalidad.

En 1632 se trasladó a Londres, donde desempeñó hasta su muerte el cargo de pintor de Carlos I. Recibió numerosos encargos de la familia real y la aristocracia londinense. Aunque menos conocidos, son también interesantes sus paisajes y acuarelas de esa época. Su influencia fue profunda y duradera en Inglaterra, y se extendió también a otros muchos países europeos.



XVII Flamenco

Pintor de historia, retratos y grabador.

Hijo de un próspero comerciante de paños y seda, se formó en su ciudad natal, en el taller de Hendrick van Balen y, posteriormente, trabajó por su cuenta algunos años antes de entrar en el estudio de Rubens, como colaborador en 1618 y, en 1620, como su principal ayudante. Pese a ser ya un artista formado, el estilo de Rubens ejerció en él profunda influencia, como se advierte en algunas obras de los primeros años, en particular en sus retratos.

En 1620 disfrutó de una breve estancia en Londres, donde trabajó en la corte de Jacobo I. Poco tiempo después, en 1621, se trasladó a Italia, y viajó por Génova, Roma, Florencia y Venecia, donde estudió la obra de Tiziano. Tras pasar un tiempo en Sicilia, volvió a Génova. Allí se consagró como el principal retratista de la aristocracia local. De composición clasicista, sus retratos muestran la riqueza de la indumentaria de los más insignes ciudadanos genoveses y la vistosa arquitectura de la ciudad.

De regreso a Amberes, se convirtió en el pintor oficial de la archiduquesa Isabel y el retratista de los miembros de su corte. Entre 1628 y 1630 se dedicó fundamentalmente a la pintura religiosa, realizando temas de gran espiritualidad, acordes con la renovación católica de la Contrarreforma y el gran fervor religioso que caracterizaba su personalidad.

En 1632 se trasladó a Londres, donde desempeñó hasta su muerte el cargo de pintor de Carlos I. Recibió numerosos encargos de la familia real y la aristocracia londinense. Aunque menos conocidos, son también interesantes sus paisajes y acuarelas de esa época. Su influencia fue profunda y duradera en Inglaterra, y se extendió también a otros muchos países europeos.