Colección BBVA

Colección BBVA

< Volver

Eusebio Sempere

(Onil, Alicante, 1923 – 1985)

Témpera

1960

gouache sobre papel
64,7 x 49,8 cm
n.º inv. P00875
En una continua búsqueda de un estilo artístico personal, Eusebio Sempere va pasando, con el tiempo, de la abstracción a la simplificación geométrica, persiguiendo el dinamismo y el movimiento en sus obras, así como los volúmenes y la tridimensionalidad. Partiendo de las bases del cubismo y el constructivismo, se desliza hacia el op-art y las corrientes cinéticas. Formará parte del grupo Parpalló.
 
La línea es la base de su obra, con ella crea efectos espectaculares y volúmenes geométricos que parecen levitar en el espacio. A través del color y del trazo de la línea, generalmente en paralelo, consigue dar movimiento y volumen a sus obras, generando a veces lo que se conoce como efecto moiré.
 
La serigrafía va a ser la técnica más utilizada durante su trayectoria artística, que aprendió en París hacia el año 1955 en el taller del artista cubano Wilfredo Arcay (1925-1997), quien estuvo trabajando en la galería de Denise René en trabajos de artistas como Mondrian (1872-1944) y Vasarely (1906-1997), entre otros. Sempere define el aprendizaje de esta técnica como un proceso lento, estudiado y meticuloso, que le permite concentrar de manera óptima los motivos y figuras para hacerlos más evidentes. Tras su aprendizaje en París, tuvo como fiel colaborador en esta técnica a Abel Martín.

Respecto a la obra Tempera forma parte de esa serie de gouaches que realizó en la década de los cincuenta y sesenta que producía en pequeños soportes negros u ocres mediante la inserción de líneas ascendentes y sinuosas con contrastes de luz y color, buscando una mayor volumetría y sentido de espacialidad. Para Sempere, la luz tiene una importancia capital en sus obras ya que, combinada con el color, es capaz de crear esas ilusiones ópticas, esos juegos de líneas y formas geométricas que caracterizan, a la postre, el estilo de este gran artista.





En una continua búsqueda de un estilo artístico personal, Eusebio Sempere va pasando, con el tiempo, de la abstracción a la simplificación geométrica, persiguiendo el dinamismo y el movimiento en sus obras, así como los volúmenes y la tridimensionalidad. Partiendo de las bases del cubismo y el constructivismo, se desliza hacia el op-art y las corrientes cinéticas. Formará parte del grupo Parpalló.
 
La línea es la base de su obra, con ella crea efectos espectaculares y volúmenes geométricos que parecen levitar en el espacio. A través del color y del trazo de la línea, generalmente en paralelo, consigue dar movimiento y volumen a sus obras, generando a veces lo que se conoce como efecto moiré.
 
La serigrafía va a ser la técnica más utilizada durante su trayectoria artística, que aprendió en París hacia el año 1955 en el taller del artista cubano Wilfredo Arcay (1925-1997), quien estuvo trabajando en la galería de Denise René en trabajos de artistas como Mondrian (1872-1944) y Vasarely (1906-1997), entre otros. Sempere define el aprendizaje de esta técnica como un proceso lento, estudiado y meticuloso, que le permite concentrar de manera óptima los motivos y figuras para hacerlos más evidentes. Tras su aprendizaje en París, tuvo como fiel colaborador en esta técnica a Abel Martín.

Respecto a la obra Tempera forma parte de esa serie de gouaches que realizó en la década de los cincuenta y sesenta que producía en pequeños soportes negros u ocres mediante la inserción de líneas ascendentes y sinuosas con contrastes de luz y color, buscando una mayor volumetría y sentido de espacialidad. Para Sempere, la luz tiene una importancia capital en sus obras ya que, combinada con el color, es capaz de crear esas ilusiones ópticas, esos juegos de líneas y formas geométricas que caracterizan, a la postre, el estilo de este gran artista.


Eusebio  Sempere - Témpera