Colección BBVA

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Peseta

Franco

Española

Madrid

1944

Peso: 3,41 g Módulo mayor: 21,05 mm Grosor: 1,65 mm

n.º inv. 2133
Desde el principio de la guerra cada uno de los dos bandos había establecido su centro emisor de dinero. La República seguía emitiendo desde el Banco de España en Madrid. Los sublevados por su parte poseían ya desde septiembre de ese mismo año un Banco de España en Burgos. Ambos bancos negaron la validez del contrario y, de esta forma, se materializó la separación física de las dos pesetas enfrentadas.

A pesar de todo ambas tenían los mismos problemas estructurales heredados: las monedas fraccionarias de 0,50, 1 y 2 pesetas eran de plata y no había con qué sustituirlas si eran acaparadas por los particulares debido a ser las únicas monedas consideradas válidas en ambos territorios o desmonetizarlas para aprovechar el valor intrínseco del metal por ser superior al valor nominal.

Por tanto, ante la escasez de moneda fraccionaria en las calles, para poder subsistir, para poder mantener con un hilo de vida las operaciones comerciales más básicas, se emitieron incontables billetes y monedas a lo largo y ancho de la península. Los ayuntamientos, sindicatos, cooperativas, establecimientos, cafés, etc. fueron autorizados a acuñar sus propias monedas, para lo que utilizaron chapas, sellos, tela, papel, madera…

La mayoría de estos gobiernos municipales que acuñaron monedas estaban situados en la zona republicana, aunque también existen varios ejemplos de monedas locales dentro de la zona controlada por los sublevados.
Todo este dinero será ilegalizado al acabar la contienda.

Una vez finalizada ésta con la victoria de Franco se inicia en España una etapa autárquica, que se va a caracterizar por el aislamiento internacional, por una gran depresión de la producción, la escasez de todo tipo de bienes y la interrupción del proceso de modernización y crecimiento iniciado en algunos ámbitos durante la Segunda República.

Se acuñaron, a partir de 1940, dos monedas de necesidad de alumnio de 5 y 10 céntimos, Y es en 1944 cuando se fabrica la moneda que presentamos, conocida popularmente como la del “1” recuperando en ella el yugo y las flechas, símbolos tradicionales de los Reyes Católicos pero sin ninguna inscripción relativa al nuevo estado.

El autor de este modelo fue el grabador de la FNMT Carlos Mingo. Se acuñó entre los años de 1944 y 1948, emitiéndose alrededor de 150 millones de piezas.

Anverso: En el área central del campo, palabra “PESETA” sobre número “1”, ambos elementos enmarcados por cadena en donde se han incluido los muebles del escudo de España más el haz con yugo y flechas      

Reverso: Águila nimbada de San Juan cobijando un escudo coronado cuartelado. Cuarteles de Castilla y León en 1º y 4º y partido de Aragón y Navarra en 2º y 3º; en punta Granada y columnas de Hércules a los lados. Debajo yugo y flechas y a izquierda y derecha marcas de valor: “ESPAÑA * 1944 *”.




Desde el principio de la guerra cada uno de los dos bandos había establecido su centro emisor de dinero. La República seguía emitiendo desde el Banco de España en Madrid. Los sublevados por su parte poseían ya desde septiembre de ese mismo año un Banco de España en Burgos. Ambos bancos negaron la validez del contrario y, de esta forma, se materializó la separación física de las dos pesetas enfrentadas.

A pesar de todo ambas tenían los mismos problemas estructurales heredados: las monedas fraccionarias de 0,50, 1 y 2 pesetas eran de plata y no había con qué sustituirlas si eran acaparadas por los particulares debido a ser las únicas monedas consideradas válidas en ambos territorios o desmonetizarlas para aprovechar el valor intrínseco del metal por ser superior al valor nominal.

Por tanto, ante la escasez de moneda fraccionaria en las calles, para poder subsistir, para poder mantener con un hilo de vida las operaciones comerciales más básicas, se emitieron incontables billetes y monedas a lo largo y ancho de la península. Los ayuntamientos, sindicatos, cooperativas, establecimientos, cafés, etc. fueron autorizados a acuñar sus propias monedas, para lo que utilizaron chapas, sellos, tela, papel, madera…

La mayoría de estos gobiernos municipales que acuñaron monedas estaban situados en la zona republicana, aunque también existen varios ejemplos de monedas locales dentro de la zona controlada por los sublevados.
Todo este dinero será ilegalizado al acabar la contienda.

Una vez finalizada ésta con la victoria de Franco se inicia en España una etapa autárquica, que se va a caracterizar por el aislamiento internacional, por una gran depresión de la producción, la escasez de todo tipo de bienes y la interrupción del proceso de modernización y crecimiento iniciado en algunos ámbitos durante la Segunda República.

Se acuñaron, a partir de 1940, dos monedas de necesidad de alumnio de 5 y 10 céntimos, Y es en 1944 cuando se fabrica la moneda que presentamos, conocida popularmente como la del “1” recuperando en ella el yugo y las flechas, símbolos tradicionales de los Reyes Católicos pero sin ninguna inscripción relativa al nuevo estado.

El autor de este modelo fue el grabador de la FNMT Carlos Mingo. Se acuñó entre los años de 1944 y 1948, emitiéndose alrededor de 150 millones de piezas.

Anverso: En el área central del campo, palabra “PESETA” sobre número “1”, ambos elementos enmarcados por cadena en donde se han incluido los muebles del escudo de España más el haz con yugo y flechas      

Reverso: Águila nimbada de San Juan cobijando un escudo coronado cuartelado. Cuarteles de Castilla y León en 1º y 4º y partido de Aragón y Navarra en 2º y 3º; en punta Granada y columnas de Hércules a los lados. Debajo yugo y flechas y a izquierda y derecha marcas de valor: “ESPAÑA * 1944 *”.